Hotel rural La Llosona
Categoría: Hoteles rurales 1 estrella
Ribadesella | Asturias | España | Europa

Hotel rural La Llosona

El Hotel rural La Llosona es una casa de aldea —ahora convertida en hotel rural—, construida a partir de una antigua casería asturiana, donde la piedra y la madera son sus señas de identidad.

A tan sólo 1,5 km del centro de la villa de Ribadesella (capital del concejo o municipio asturiano del mismo nombre), su situación privilegiada es un mirador sobre la villa y vega del Sella, siempre respetando la arquitectura tradicional de la zona.

Muy cercano a la playa y a las Cuevas de Tito Bustillo, dispone de nueve habitaciones, todas con televisión, baño completo y calefacción.

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Características generales

Aparcamiento descubiertoBañeraCalefacciónJardínMicroondasSalón socialTarjetas se aceptanSe sirven desayunosMuebles de jardínJuegos de mesaInformación turísticaFrigoríficoChimeneaCerca de la playaBarbacoaBañoFuera del casco urbanoTelevisiónTerraza

Información de interés
Datos prácticos

Hotel rural La Llosona

El Hotel rural La Llosona es una casa de aldea —ahora convertida en hotel rural—, construida a partir de una antigua casería asturiana, donde la piedra y la madera son sus señas de identidad.

A tan sólo 1,5 km del centro de la villa de Ribadesella (capital del concejo o municipio asturiano del mismo nombre), su situación privilegiada es un mirador sobre la villa y vega del Sella, siempre respetando la arquitectura tradicional de la zona.

Muy cercano a la playa y a las Cuevas de Tito Bustillo, dispone de nueve habitaciones, todas con televisión, baño completo y calefacción.

Servicios: Salón de convenciones, calefacción, televisión, aparcamiento exterior y jardín.

Actividades

Ribadesella y su entorno ofrece una oferta de turismo activo muy extensa, con actividades por tierra, mar y aire. Los paseos a caballo, el footing, la media montaña con vistas incomparables, la espeleología, la escalada o el sencillo paseo por los bellos senderos de la comarca ofrecerán al viajero una experiencia singular y hermosa, aunque la gama deportiva con más posibilidades en Ribadesella es, sin duda, la de los deportes náuticos. La playa, la bahía, los acantilados, el estuario del Sella y el mismo río seducen por igual a los aficionados a la vela, al submarinismo, a la pesca deportiva, a la natación y, cómo no, al piragüismo y al remo.

Otro de los aspectos importantes lo constituye la proximidad a los Picos de Europa. Excelentes excursiones nos harán descubrir la belleza de los riscos de la comarca.

También es interesante visitar la Cueva de Tito Bustillo, descubierta en 1968. Comparable con la de Altamira y Lascaux, sus grabados y sus pinturas corresponden al magdaleniense superior (15.000 -12.000 a.C).

La Cuevona de Ardines es una cavidad de grandes dimensiones y belleza natural situada sobre la cueva de Tito Bustillo y que alberga un espectáculo audiovisual sobre el arte rupestre.

Rutas como la de Cuerres, la de los Molinos o la del Fitu son otra alternativa para disfrutar de este concejo asturiano.

Entorno

Su entorno es un conjunto de montaña, playa y ría, constituyendo un hermoso lugar cuyo centro natural es el río Sella.

Es un concejo lleno de contrastes en el que se dan la mano el mar y la montaña, ofreciendo jugosos paisajes y múltiples atractivos que lo han transformado en uno de los principales destinos turísticos del norte de España.

La pesca, el piragüismo, el golf, el senderismo o las excursiones a caballo… son algunas de las opciones de tiempo libre que se pueden llevar a cabo.

Historia de Ribadesella

El asentamiento humano en territorio de Ribadesella es continuo desde los más remotos tiempos prehistóricos. Al hombre de entonces el marco geográfico riosellano le ofrecía ventajosas condiciones para el hábitat. La arqueóloga Yolanda Viniegra apunta a que ello fue posible gracias a la convergencia de varios factores. De un lado, la configuración topográfica, donde sobresale el ancho pasillo costero y el largo curso del río Sella rematado en su desembocadura por un amplio estuario. De otro, la pluralidad de cavernas y abrigos rocosos, que, nacidos de la acción de desgaste del agua sobre los vastos sectores calcáreos comarcales, acogieron a aquellos hombres, sometidos como estaban a la hostilidad de Würm, la última glaciación cuaternaria. Es preciso tener en cuenta, además, que el concejo reúne en un reducido espacio muy distintos biótopos, es decir, territorios o espacios vitales de condiciones ambientales adecuadas para el desarrollo de seres vivos, poseedores en este caso de una gran diversidad de recursos naturales.

Aquellos cazadores-recolectores constituyeron una auténtica civilización prehistórica, de la que se vienen teniendo noticias desde principios del siglo XX gracias al descubrimiento y exploración de las muchas cuevas de interés existentes, un empeño de resultados grandiosos que comprometió a especialistas tan cualificados como el conde de la Vega del Sella, E. Hernández Pacheco, H. Obermaier, F. Jordá Cerdá, éste a mitad de siglo, o Rodrigo de Balbín, en la actualidad. Sin embargo la investigación no cesa, continúa a un ritmo trepidante. El hallazgo de más pinturas y restos arqueológicos convierte a Ribadesella —cuyo periodo de mayor esplendor es el Paleolítico Superior— en una de las cunas mundiales del arte prehistórico y concretamente a Tito Bustillo, la caverna más importante del macizo de Ardines, en uno de los santuarios mundiales de la creación artística paleolítica, de una calidad equiparable a la cántabra de Altamira y a la francesa de Lascaux. Tito Bustillo aparte, Ardines cuenta con al menos doce cuevas de la época del Magdaleniense; para Alfonso Moure Romanillo, catedrático de Pre

Historia de la Universidad de Cantabria, las más sobresalientes son La Cuevona, La Lloseta, El Cierro o Cierru, Les Pedroses, Cova Rosa, Cueva del Ríu, Cueva del Tenis y San Antonio; todas ellas situadas al occidente del Sella, excepto la de San Antonio, ubicada en la margen derecha del estuario de dicho río.

Como ya se ha dicho, las excavaciones arqueológicas en el macizo de Ardines continúan dando resultados muy satisfactorios. Así, en Tito Bustillo, después de que el equipo de Rodrigo de Balbín, catedrático de Pre

Historia de la Universidad de Alcalá de Henares, lograse recuperar más de un centenar de nuevas pinturas, además de una inédita capilla dedicada a la sexualidad masculina, los estudios efectuados en julio de 1999 por la prehistoriadora asturiana Ana Cristina Pinto han llevado a descubrir, en una pequeña galería cercana al panel central de la cueva, numerosos restos de osos cavernarios (cráneos, mandíbulas, fémures y centenares de pequeñas piezas), en lo que es el único yacimiento de este tipo conocido hasta el momento en Asturias. Esos enormes plantígrados que habitaron la cueva de Tito Bustillo cuando en Ribadesella mandaba un clima frío en extremo eran muy diferentes al oso pardo actual y superiores en peso y en tamaño a los grizzlies, los grandes osos norteamericanos. El peso de un adulto debía de estar en torno a la media tonelada. Curiosamente, el grupo de investigación ha averiguado que Tito Bustillo era morada para hembras y oseznos, y en ninguna circunstancia para machos. Rodrigo de Balbín había fechado la presencia humana en esta cueva unos 15.000 años anteriores al Magdaleniense, lo que supondría una continuidad de vida de unos 25.000 años ininterrumpidos. La presencia de dichos animales, algo de lo que ya se tenía constancia, multiplica por cuatro ese intervalo temporal, ya que los «restos tienen al menos 100.000 años, pero podrían alcanzar los 300.000», según Pinto.

El Aula Didáctica de Prehistoria, inaugurada en 1987, ocupa el edificio anexo a la cueva de Tito Bustillo. Emplea distintos recursos didácticos para ofrecer al visitante una visión de conjunto de la Prehistoria asturiana, desde los primeros tiempos del Paleolítico Inferior hasta la aparición de la metalurgia: grandes paneles gráficos y, también, vitrinas con distintas reproducciones de piezas arqueológicas, provenientes de varios yacimientos asturianos, entre ellos el de la propia cueva de Tito Bustillo.

En lo que fue la primitiva entrada al sector oriental de Tito Bustillo, pero formando una cueva totalmente independiente hoy día, se encuentra la denominada Cuevona, con un yacimiento arqueológico estudiado superficialmente en la primera década del siglo XX, y con constancia de la existencia de zonas decoradas en sus paredes hoy muy deterioradas por las especiales condiciones climáticas de la localidad. Actualmente se ha instalado un espectáculo audiovisual que trata de crear en el espectador una actitud inquisitiva hacia el origen y significado del arte parietal, presentado, según el guión, como la primera manifestación conocida de una forma de lenguaje y de comunicación. Su visita se organiza a partir del Centro de Acogida e Información de Tito Bustillo.

Los tiempos epipaleolíticos están representados por el Aziliense (X-VIII milenio a. de C.) en la cueva del Cierro y, en mucha mayor medida, por el Asturiense, cultura presente durante cuatro milenios en territorio riosellano y extendida hasta el IV-III milenio a. de C., que se prodiga generosamente por todo el concejo, con asentamientos en Junco, Berbes, Cuerres, Ribadesella, etc. El empobrecimiento cultural caracteriza al Asturiense; no hay creación artística y del raquítico utillaje lítico únicamente puede ser destacado el pico asturiense, tosco utensilio de cuarcita provisto de una punta aguda que servía para recolectar los moluscos marinos y provocar la rotura de sus caparazones; el masivo consumo de ellos dio lugar a los típicos concheros, grandes acumulaciones de conchas que aparecen en La Lloseta o Les Pedroses.

El Neolítico ha dejado aquí endeble huella. En el conchero de Les Pedroses se encontraron varios fragmentos cerámicos que permitieron reconstruir una vasija de respetable tamaño. Tal hallazgo da pie a suponer la coexistencia durante determinado tiempo de dos formas de vida diferentes, la asturiense y la propia de las primeras comunidades neolíticas. Las creaciones megalíticas son hasta ahora escasas. Este periodo, no obstante, nos ha legado un hacha de piedra pulimentada proveniente de Cuerres y enterramientos o túmulos localizados en las estribaciones del Fito.

La Ribadesella prerromana estuvo habitada por el pueblo cántabro de los orgenomescos; el historiador latino Pomponio Mela cita, asimismo, a los salaenos. Tenían como capital a Octaviolca —junto al Sella— y extendían sus dominios hasta Colunga, Arriondas y Llanes. Aunque el solar riosellano ya estaba poblado en el Paleolítico, las primeras referencias escritas son del s. I a. de C. y pertenecen al griego Estrabón, que mencionó la ría de Noega, separadora de astures y cántabros. Hacia mediados del s. II d. de C., Ptolomeo (Geographike Hyphegesis) hizo referencia, asimismo, a Noega Ucesia, que se ha identificado con el río Sella y la población ribereña de Ucio (Ucesia).

La romanización no fue aquí excesiva, aunque sí hubo restos romanos, como las dos estelas funerarias del Forniellu (Leces), que ejemplifican la aceptación de las deidades romanas al tiempo que el mantenimiento del culto indígena, además de una moneda del año 354 d. de C., unas cerámicas y unos ídolos antropomorfos de piedra. Tras la victoria de las legiones sobre las indómitas tribus astures, Roma decidió dividir ambos pueblos por el río Sella, incluyendo a los astures en la provincia de Lusitania y a los cántabros en la Tarraconense.

Ya desde la época de la monarquía astur, el espacio de Ribadesella estaba integrado en una circunscripción territorial, denominada en las crónicas asturianas del ciclo de Alfonso III Primorias o provincia premoriense, definida por el medievalista J. I. Ruiz de la Peña como «marca oriental de Asturias», que abarcaba desde el Sella al Deva y desde los Picos de Europa al mar Cantábrico. «Este espacio ocupaba la margen derecha del río Sella o territorio de Melorda y la margen izquierda o territorio de Leduas» (Ana Belén de los Toyos Castro). Con el correr de los siglos medievales, la circunscripción premoriense terminaría dividiéndose en un grupo de territorios menores. En la Alta Edad Media, dos instituciones religiosas, San Salvador de Oviedo y el también ovetense monasterio de Santa María de la Vega, merced a sus posesiones, ejercían una gran influencia sobre Ribadesella.

En el siglo XIII se da un hecho de capital importancia, la fundación formal, hacia 1270, de la puebla y el alfoz de Ribadesella, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio. Se unificaron entonces los territorios de Leces (Leduas) y Melorda (Meluerda), uno a cada lado del río, y se formó la unidad municipal que se ha mantenido hasta hoy. La nueva población, dotada de una carta de derechos civiles, no conservada, y de un gobierno tutelado por la Corona, pasaba a formar parte de un sistema de villas diseñado por la monarquía castellana para fortalecerse frente al poder emergente de la nobleza feudal. Según J. I. Ruiz de la Peña, la creación de este villazgo perseguiría la reorganización socioeconómica del alfoz, la concentración de la población dispersa en el distrito rural, el fortalecimiento de las estructuras político-administrativas con la creación de un concejo fuerte que hiciese frente con garantías a la rebelde nobleza local, además del fomento del desarrollo urbano y la reactivación económica del villazgo, lo que a su vez repercutiría beneficiosamente en el poder real.

El nuevo núcleo urbano se estableció sobre un antiguo portus, que ya se cita en documento de 1052, situado en la margen derecha del río Sella y dedicado a la pesca y al comercio.

«El nombre de esta villa, Puebla de Ribadesella, es un caso excepcional, puesto que no hace referencia ni al lugar donde se asentó —el antiguo portus—, ni al de su territorio, el alfoz de Melorda» (De los Toyos Castro).

La puebla se convirtió en el centro político-administrativo del concejo. Del gobierno de la villa y su alfoz se encargaron varias instituciones: una asamblea vecinal o concejo abierto, dos jueces y dos alcaldes, con responsabilidades ejecutivas y de administración de justicia, y, dependiente de éstos, un cuerpo de jurados o fieles. Completaba la organización un grupo de funcionarios municipales con distintas funciones.

A partir del otorgamiento de los privilegios fundacionales el primitivo portus experimentó un claro auge. El considerable esplendor económico vivido durante la Edad Media fue posible gracias a los astilleros, que se nutrían de la madera que se hacía bajar por el Sella, y al comercio marítimo, especialmente de la sal, indispensable para la salazón de pescados. La carencia de comunicaciones terrestres hacía que un puerto como éste tuviera un papel clave en el abastecimiento de todo el territorio. Aun así, la actividad más rentable era la captura con red de salmones en el Sella, controlada por el Gremio de Mareantes, y la caza de las ballenas que venían a invernar en estas aguas. En la playa existió hasta el s. XIX la Casa de las Ballenas, testimonio de aquella industria de derivados del cetáceo, como la carne en salazón o el aceite de candil. La villa formaba parte de la bajomedieval ruta litoral asturiana seguida por los peregrinos jacobeos; tal circunstancia también ayudó a su prosperidad.

A nivel político, Ribadesella, que en 1295 estuvo representada por Domingo Martínez y Martín Pérez en la Hermandad de los concejos de León y Galicia, constituida en las Cortes celebradas en Valladolid para defender la autonomía municipal de las apetencias señoriales, no estuvo al margen de los avatares de la época. En este sentido, la Edad Media fue aquí muy agitada, pues sus riquezas naturales y su situación estratégica eran disputadas por casas señoriales como la de Quiñones, la de Alvarez de las Asturias, la de Ruiz de Junco o la misma de Trastámara, cuando Enrique II pugnaba por ser rey. Los siglos XIV y XV fueron escenario de luchas constantes, hasta que los Quiñones se adueñaron de la villa en tiempos de Juan II. En 1488, los Reyes Católicos desalojaron a esta familia, enviándola a las Babias leonesas, e incorporaron de nuevo a Ribadesella a la Corona, junto con Llanes, Cangas de Narcea y Tineo, las cuatro villas conocidas desde entonces como las Cuatro Sacadas.

Marca el comienzo del apartado dedicado a la Edad Moderna del concejo la visita efectuada a la villa por Carlos I en 1517. En su primer viaje a España, el joven rey, tras el forzoso desembarco en Tazones y su estancia en Villaviciosa, llegó, procedente de Colunga, el 24 de septiembre de dicho año a la villa, «un muy agradable puertecito de mar llamado de Ribadesella» en palabras de Laurent Vital, cronista del viaje real (Relación del primer viaje del rey Carlos I a España), siendo recibido alegremente por las gentes del lugar y agasajado durante dos días, celebrándose en su honor varios festejos, entre ellos, una corrida de toros, una demostración de las milicias concejiles, bailes y cánticos populares. A Vital le produjo mucha extrañeza el tocado que cubría la cabeza de las mujeres casadas de la villa y así lo dejó reflejado en su crónica: « (…) llevan una banda o tira flexible de tela ligera recogida a manera de tubo de un ástil, del grueso de mediana y de tal modo recogida y arrollada sobre la cabeza, que el extremo de tan curioso artefacto viene a caerles sobre la frente. Las más gallardas y bonitas hacen el ástil tan firme, tieso y extendido que no hay medio de llevarle más que con la cabeza erguida. Y ponen el extremo de este tubo de tela de un color distinto que la del ástil, tanto que si éstos son blancos, el tubo es amarillo, y viceversa; y nada hay más extraño que ver esto por primera vez, por lo que da que pensar el aspecto de tan curioso atavío». El día 26 el monarca y su comitiva abandonaron la población en dirección al vecino concejo de Llanes.

Eran tiempos en los que la villa parece que gozaba de una intensa actividad, sobre todo en lo portuario. Un documento de 1514 lo describe como «puerto de mar e francés», explicando que «en la dicha villa avia continuamente muchas personas extrangeras a causa de las naves e carabelas que aportaban junto a las casas della». Los barcos locales, por su parte, se dejaban ver no sólo en otros puertos asturianos, cantábricos y mediterráneos peninsulares, sino también en los puertos europeos más importantes del frente atlántico (holandeses, flamencos, franceses, ingleses, irlandeses, etc.). Armadores, pescadores, marineros y comerciantes se reunían en el Gremio de los Mareantes, una asociación nacida en últimos años del XVI con la finalidad de defender a sus miembros («socorrer de “soldadesca” á enfermos é inútiles, viudas y huérfanos…») y regular sus actividades, que disponía de cofradía y de una capilla que, por estar ubicada en el magnífico arenal de Santa María, llevaba su nombre.

Entre los siglos XVI y XVIII hubo de procederse a la fortificación del puerto, ante la constante amenaza corsaria. Así, durante el XVI se fortificó y artilló el recinto de la ermita de Guía para defender el puerto de los corsarios y de las escuadras enemigas de Felipe II. No se registraron saqueos de la villa ni combates de importancia entre los asaltantes y la milicia local, que estaba dirigida por miembros de las familias Prieto y Junco, de gran tradición militar.

En aquel tiempo, los más grandes linajes: Cutre, Ruiz de Junco, Prieto, Ardines…, condicionaron tanto las elecciones a miembros de la organización concejil que acabaron por hacerse con el control total del gobierno municipal. Las regidurías y oficios del concejo pasaron a manos de las más poderosas casas locales. Hasta 1673 los vecinos no lograron redimirse.

En el XVIII hay un ostensible declinar de la actividad pesquera, a cuyo agravamiento contribuye la ausencia de ballenas en su costa, que proporcionaba pingües beneficios al sector, y una en apariencia mengua de los bancos salmoneros. No obstante, en la segunda mitad de esta centuria se asiste a un intento por buscar salidas a la crisis de la pesca. Ribadesella, que desde 1751 se transformó en una de las dos capitales marítimas del litoral asturiano abarcando desde Tazones al oriente de la región, procuró, en las décadas siguientes, consolidarse como primer puerto asturiano y puerto de enlace con Castilla, presentando a la Junta General del Principado un proyecto de carretera hacia la Meseta a través de Ponga. Pero, tal vez por influencia de Jovellanos, las inversiones se fueron hacia el puerto de Gijón y hacia la carretera de Pajares, dejando a Ribadesella un tanto estancada en su progreso. No obstante, en 1781, Carlos III ordenó adjudicar 100.000 reales para el comienzo de las obras de mejora del puerto y ensanche de la villa riosellana que no se verían acabadas hasta casi un siglo después; los trabajos del nuevo muelle dieron comienzo en 1784 y concluyeron en 1854.

La invasión francesa paralizó las labores. La villa fue utilizada como cuartel de retaguardia y puesto de avituallamiento para las tropas del general Ballesteros, que resistía junto al río Deva. En 1810, el general galo Bonet rompió las líneas y llegó a Ribadesella, que volvió a sufrir los rigores de una ocupación que fue continua entre marzo de ese mismo año y el verano de 1811. Las guarniciones francesas padecieron el constante acoso de partidas de guerrilleros que operaban en el área oriental de Asturias (Balmori, Escandón).

En la segunda mitad del siglo XIX la emigración a América en busca de mejores horizontes se hizo masiva. Ante la abrumadora predilección por Cuba, Ribadesella estableció un servicio regular de viajeros de todo el este de Asturias hacia la isla caribeña, donde algunos riosellanos hicieron considerables fortunas y beneficiaron de un modo u otro a su localidad natal. Fue famoso el bergantín La Habana, «vehículo» a un sueño: «hacer las Américas».

En 1865, finalizado el ensanche, se construyó un puente de madera sobre el Sella, que fue sustituido por otro de hierro en 1892. Este resultó destruido en 1937 por avatares de la guerra civil y en 1940 se inauguró el actual puente de hormigón. En los años sesenta y setenta se acabó de urbanizar el arenal de la playa de Santa María, quedando la villa configurada tal como hoy se la conoce.

En el plano político queda por reflejar tanto la victoria en las elecciones de febrero de 1936 del Frente Popular, coalición de izquierdas que rigió la vida municipal hasta septiembre de 1937, fecha en que es tomada Ribadesella por los nacionales, como la imposición de un nuevo y autoritario régimen, que ejerció un absoluto control de la vida política y administrativa del concejo durante casi cuarenta años, «en los que tras una difícil y prolongada posguerra, la construcción de viviendas, el turismo, el consumismo, los medios de comunicación y las nuevas costumbres lograron modernizar la vida riosellana sentando las bases para el cambio democrático tras la muerte de Franco» (Juan José Pérez Valle).

JUAN JOSE PEREZ VALLE: «Ribadesella», en Asturias a través de sus concejos, pp. 706-713, Edit. Prensa Asturiana S.A., Oviedo, 1998.

—: Diccionario Geográfico de Asturias (coautor), Ed. Prensa Asturiana, Oviedo, 2000.

RAFAEL PRENDES RODRIGUEZ-MARIBONA y C. U. A.: «Ribadesella», en Gran Enciclopedia Asturiana, t. 12, Silverio Cañada (editor), Gijón, 1970.

YOLANDA VINIEGRA PACHECO, ANA BELEN DE LOS TOYOS CASTRO y otros: Ribadesella, Caravia y Colunga, en colección «ASTURIAS concejo a concejo», Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Oviedo, 1995.

Página web del Ayuntamiento de Ribadesella: www. ribadesella.com.

Paisaje Protegido de la Costa Oriental (Ribadesella)

Descripción: La costa Oriental asturiana, es un ejemplo de paisaje litoral de naturaleza predominantemente caliza, en la que el paisaje es su principal valor, pero que también cuenta con un gran valor patrimonial cultural e histórico, empezando por los yacimientos prehistóricos hasta la belleza de la arquitectura indiana.

Todo unido a la existencia de numerosas playas, han convertido este espacio en uno de los más visitados y con mayor interés turístico, que es necesario proteger.

En cuanto al clima, como en el resto de la franja costera del Principado, la influencia oceánica es un elemento determinante para la comprensión de los principales factores climáticos. Las temperaturas medias anuales se sitúan en torno a los 13º C, oscilando las del mes más cálido y más frío entre 18 y 8º C, respectivamente.

El régimen de precipitaciones se ve influido por la cercanía al mar de la Sierra de Cuera y, en cierta medida, también por la proximidad de los Picos de Europa.

Para conocer la costa oriental asturiana existen numerosas rutas y excursiones que se ofrecen al visitante para disfrutar de sus maravillosos paisajes, de sus playas y de su interesante patrimonio cultural.

Localización: El sector de costa oriental elegido para formar parte de la Red de Espacios Protegidos de Asturias se encuentra el Este de Llanes, entre la capital del concejo y el extremo oriental de la región.

El área delimitada pertenece a los concejos de Llanes y Ribadedeva, y se constituye en una estrecha franja de unos 30 km. de longitud y 1 a 4 km. de anchura.

Superficie (kilómetros cuadrados): 45

Paisaje: El paisaje es uno de los valores principales de este espacio natural y una de las principales causas de su inclusión dentro de la red de espacios protegidos.

Está controlado siempre por la influencia marina. Las playas, los acantilados, y las rasas o sierras planas son sus principales rasgos de identidad física. Llanes y Ribadedeva, los dos concejos en que se ubica, tienen similares características geológicas, pero el primero es más playero y bajo, mientras el segundo es más alto y acantilado, permitiendo una conservación en un grado mayor de naturalidad.

En cuanto a geología se refiere, toda la costa oriental está formada principalmente de calizas del Carbonífero y en menor medida por cuarcitas, dando como resultado un paisaje de dualidad, en la que las cuarcitas se nos aparecen en forma de rasas o sierras planas, mientras que las calizas, por su capacidad para disolverse, adoptan diversas formas y aparecen formando dolinas, lapiaces, simas, cuetos, cuevas, bufones etc… que confieren un atractivo y singular aspecto al territorio. los bufones de Puertas y Santiuste (Santiusti), todos ellos en el término municipal de Llanes y declarados Monumentos Naturales, así como el bufón de Castru Arenes, en la punta de igual nombre, un peñasco que avanza de la costa hacia el mar, en el extremo nororiental de Ribadesella a la altura del pueblo de Cuerres.

Los bufones son formas cársticas propias y exclusivas de los acantilados calcáreos del oriente asturiano, extendidas entre Ribadesella y el límite con Cantabria. Este fenómeno se da sobre todo cuando se combinan marea alta y mar de fondo; entonces las olas baten contra dichos acantilados, horadados por infinidad de grietas y conductos, haciendo la presión que el agua del mar, más o menos pulverizada, salga verticalmente impulsada en grandes chorros por simas o chimeneas comunicadas con conductos verticales, produciéndose un bufido, de ahí su nombre. Este curioso fenómeno quedó inmortalizado por el famoso dramaturgo y poeta vallisoletano José Zorrilla (1817-1893) en su poema El bufón de Vidiago (1891):

Bufa el aire furioso: el mar rebrama

y onda tras onda en su auxilio llama;

montañas de agua sobre aire arroja;

él reventando de furor se espirita;

dobla su empuje el agua; el aire afloja

sintiendo que por fin se debilita,

y ruge con hondísima congoja;

pero por más tenaz que forcejea,

el agua de delante se lo quita,

y él por la encañonada chimenea,

fugitivo huracán se precipita.

Los castros y tómbolos son también formaciones típicas en toda la costa asturiana.

Flora: Dentro de la superficie delimitada como Paisaje Protegido se pueden establecer dos grandes tipos de vegetación. En aquellas áreas donde, como en los acantilados, se deja sentir la influencia marina se desarrollan comunidades herbáceas y matorrales de diferentes tipos. En los niveles superiores, donde el influjo marino desaparece, crecían en otro tiempo diferentes tipos de bosques.

En la actualidad la vegetación potencial se encuentra considerablemente alterada.

Los encinares son, sin duda, los bosques de los que se conservan fragmentos más representativos, resguardados en los cerros calcáreos. Allí donde los suelos son más profundos y en los sustratos de carácter silíceo crecían distintos tipos de robledales, que en este momento han desaparecido casi en su totalidad. Otro tipo de comunidad forestal de la zona son las alisedas, que forman pequeños bosquetes de extensión muy reducida en las riberas fluviales.

La vegetación halófila dominante es la de los acantilados, cuyo estado de

conservación es bueno. No existen formaciones dunares de entidad en este sector de la costa. Igualmente, las rías son un elemento muy raro, solo representado de forma significativa por la de Tina Mayor, en el extremo oriental de la zona.

Fauna: La fauna de vertebrados que se localiza en esta estrecha franja costera está influida por el notable grado de humanización y la pérdida de hábitats potenciales. Por ello, los grandes mamíferos forestales carecen de presencia significativa en el área. Son las aves el grupo de vertebrados de mayor interés que pueden observarse en esta comarca.

Algunas de las especies habituales en la zona figuran en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas. Tal es el caso del cormorán moñudo y del paíno.

Interesa destacar la presencia, preferentemente invernal de algunas aves típicas de montaña como el treparriscos, que utiliza con frecuencia los acantilados llaniscos.

Período recomendado de visita: Todo el año.

Acceso: Las localidades de Nueva, Posada, Llanes y Colombres son los principales núcleos de población y acceso al Paisaje Protegido, a los que se llega, desde Oviedo, siguiendo la N-634 en dirección Santander.

Torre de Junco

Un nítido ejemplo de la inclinación de las estirpes nobles durante la baja Edad Media por la creación de torres señoriales con funciones más de vigilancia de las explotaciones agropecuarias que defensivas es la robusta torre de Junco (parroquia de Santa María de Junco), solar de origen de los Junco, emplazada estratégicamente, cuya concesión a lo militar se reduce a tres saeteras, primando la habitabilidad a través de una planta cuadrada y de su estructura en dos pisos con un frente que le da aspecto macizo y, en especial, la portada —lo más logrado del torreón—, desplazada hacia uno de los lados y realizada con grandes sillares de piedra de un gris oscuro, a la que pone remate un arco de extradós en medio punto e intradós en escarzano. Sobre la puerta campea el escudo familiar. Parco en vanos (Juana Mª Gil López), el torreón (ss. XIV o XV), al que luego se le agregaron varias dependencias, fue construido en muros de sillarejo con sillar para los esquinales.

Capilla de la Virgen de la Guía

A menos de un kilómetro del centro de la villa se encuentra la capilla de la Virgen de Guía, sobre los acantilados del Corbero —monte que corona—, en una privilegiada posición, visualmente deslumbrante al abarcar tanto el espacio urbano como el extenso paisaje costero. Este sencillo edificio, uno de los ejemplos más valiosos de la arquitectura local, es obra de la misma fecha (tercer cuarto del siglo XVI) y del mismo arquitecto que el magnífico palacio de los Prieto-Cutre, hoy sede del Ayuntamiento. La capilla fue fundada por el poderoso Gremio de Mareantes, constituido por aquel entonces, y reconstruida en 1892, después de producirse el derrumbe del acantilado que llevó consigo parte de ella. Su planta cuadrangular da la impresión de haber sido acortada, posiblemente en el transcurso de su reforma; esto quiere decir que el actual inmueble estaría formado solamente por la nave de la original, puesto que el presente muro testero, con remate en almenas tal vez del XIX, conserva al exterior, entre dos contrafuertes, un gran arco de piedra y los arranques de los nervios de una bóveda de crucería.

Del conjunto lo más interesante es la portada lateral, una espléndida composición destacable por sus sillares escuadrados y la disposición de las formas. La componen un moldurado arco de medio punto sin ornato, enmarcado por dos pilastras cajeadas sobre podios o plintos que se unen en una pronunciada línea de imposta rematada en candelabros o pináculos laterales. A este acornisamiento le sigue, por encima, una especie de ático, con una saetera avenerada en el centro.

A los pies, muestra una puerta adintelada y óculo en la parte superior, culminando en frontón.

El interior se cubre con un tramo de sencilla bóveda de crucería, de ocho nervios (Juana Mª Gil López).

Ruta Fitu

Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso: Se inicia el recorrido en Campo de golf de Berbes, siendo el final en Campo de golf de Berbes • Distancia: 12,9 km • Dificultad: Media • Desnivel: Máximo de subida: 220 m. Máximo de bajada: 280 m. • Duración aproximada: 4 h • Itinerario: Campo de golf de Berbes – Alea – Collado Felgueroso – Linares – campo de golf de Berbes.

Descripción de la ruta

Se inicia la ruta en el aparcamiento del campo de golf, tomando la pista que discurre en dirección sur y continuando por ella unos 2 km hasta la quinta desviación a la izquierda.

En el descenso se atraviesa un bosque de eucaliptos, tomando siempre las desviaciones a la izquierda para dirigirse hacia el pueblo de Alea, de importante actividad ganadera. Una vez en la carretera, se girará a la derecha a la altura de una marquesina de autobús. Poco después se toma la desviación a la izquierda que nos conduce hasta el arroyo del Castañar, que se atraviesa por una pasarela. Desde aquí se toma el sendero de la derecha hasta alcanzar un camino de piedra que parte desde la izquierda. Ascendiendo por él se cruza un bosque de eucaliptos hasta un muro que se dejará a la izquierda, y continuando se alcanzará un roble centenario. Desde aquí se ascenderá por la pradera hasta el final, girando a la derecha para atravesar el pequeño bosque que nos conducirá hasta la zona de La Gubellina y al Collado Felgueroso, desde donde se puede contemplar el Picu Pienzu, la sierra del Sueve y la costa.

Desde el mismo Collado parte una pista que desciende hasta el pueblo de Linares, con interesante arquitectura (iglesia, palacio, etc.). En la carretera tomaremos una pista asfaltada a la derecha que se dirige hacia el fondo del valle, donde se localiza un caserío tradicional asturiano, que se atravesará para cruzar el arroyo. Continuaremos en dirección derecha por una pista hasta que nos encontremos con un vado en el río, que se atravesará para tomar un camino de hormigón que, ascendiendo, finaliza en el campo de golf.

Comarca del Oriente de Asturias

Capilla de la Virgen de la Guía

En el municipio de Ribadesella

A menos de un kilómetro del centro de la villa se encuentra la capilla de la Virgen de Guía, sobre los acantilados del Corbero —monte que corona—, en una privilegiada posición, visualmente deslumbrante al abarcar tanto el espacio urbano como el extenso paisaje costero. Este sencillo edificio, uno de los ejemplos más valiosos de la arquitectura local, es obra de la misma fecha (tercer cuarto del siglo XVI) y del mismo arquitecto que el magnífico palacio de los Prieto-Cutre, …

Capilla de la Virgen de la Guía
Capilla de la Virgen de la Guía
Cueva de Tito Bustillo
Cueva de Tito Bustillo

Cueva de Tito Bustillo

En el municipio de Ribadesella

Cómo llegar:

  • En coche: carretera A-8. Salida 326 / Ribadesella. Continuar dirección Ribadesella; una vez en el centro, cruzar el Puente del Sella, y seguir por la Avda. de Tito Bustillo hasta llegar a la cueva.
  • En autobús: para información actualizada de rutas y horarios consulte la web de la empresa Alsa.
  • En ferrocarril: FEVE mantiene Ribadesella comunicada por ferrocarril de vía estrecha a través de la línea …

Playa Ribadesella – Santa Marina

En el municipio de Ribadesella

Se encuentra enmarcada en un espacio privilegiado como es la histórica villa de Ribadesella, popular por el Descenso Internacional del río Sella, sus variadas propuestas de tipo cultural, natural, recreativo, arquitectónico… En el extremo occidental del paseo que bordea esta playa hay huellas de dinosaurio (icnitas).

Características generales:

    • Longitud playa: 1150 metros
    • Anchura media: metros
    • Grado ocupación: Alto
Playa Ribadesella - Santa Marina
Playa Ribadesella - Santa Marina
Carrera de Caballos «Playa de Ribadesella»
Carrera de Caballos «Playa de Ribadesella»

Carrera de Caballos «Playa de Ribadesella»

En el municipio de Ribadesella

En Semana Santa, concretamente el fin de semana de la misma, aparte de los ritos religiosos, se celebra esta llamativa competición que discurre por la playa de Santa Marina (Ribadesella), con salida en la punta de El Arenal y llegada en el final de la playa, repartiéndose importantes premios.

Historia de la carrera

Cuenta la historia de Ribadesella, en su arraigada tradición marinera, que allá por el siglo XVIII, y al abrigo de la bocana de su puerto ballenero, se fue…

Galería de vídeos
Sobre Asturias

Iglesia de Santa María de Llas

En el municipio de Cabrales

La parroquial de Santa María de Llas (Bien de Interés Cultural por declaración del 20 de marzo de 1992), adscrita al gótico rural asturiano, se alza a las afueras del pueblo, en la margen derecha del río Ribeles, en dirección a Arangas. Para llegar al lugar de su emplazamiento, que resulta especialmente hermoso, hay que pasar un pequeño puente. El campo de la iglesia está presidido por un bonito tejo, plantado en 1860 según refleja una nota registrada en el libro de bautismos…

Iglesia de Santa María de Llas
Iglesia de Santa María de Llas
Mirador del Pozo de la Oración
Mirador del Pozo de la Oración

Mirador del Pozo de la Oración

En el municipio de Cabrales

Mirador del Pozo de la Oración. Se encuentra en la orilla de la carretera AS-117, en el término de Poo de Cabrales, dirección Carreña. Fue diseñado por un enamorado de esta tierra, el arquitecto Julián Delgado Ubeda e inaugurado en el año 1933. Ofrece una bella panorámica del Naranjo de Bulnes.

El mirador del picu Urriellu ofrecer unas espectaculares vistas del Picu y su entorno. De fácil acceso en coche al estar en la carretera general.

Santa Cueva

En el municipio de Cangas de Onís

La Santa Cueva, será sin lugar a dudas, el primer sitio a visitar. En ella se encuentran la Virgen de Covadonga, también llamada cariñosamente por los asturianos «La Santina»

El nombre de Covadonga significa Cueva de la Señora, ya que procede de la palabra latina Cova Dominica, la cual se ha ido transformando hasta llegar a esta expresión.

Primitivamente, la capilla de la Santa Cueva era de madera, hasta que en el año 1777 se produce un incendio en el cual se pierde la imagen de la Virgen, joyas, cálices y todas las pertenencias que en ella se encontraban.

La imagen que actualmente hay, es del S. XVI y ha sido donada por el Cabildo de la Catedral de Oviedo en 1778 como compensación a la perdida de la imagen primitiva.

Santa Cueva
Santa Cueva
Lagos de Covadonga
Lagos de Covadonga

Lagos de Covadonga

En el municipio de Cangas de Onís

El lugar más emblemático y conocido del Parque Nacional de los Picos de Europa es, sin duda, el de los Lagos de Covadonga, emplazados en el término municipal de Cangas de Onís, a 1.100 metros de altitud. Se trata de dos lagos de origen glaciar, formados a partir de la acumulación de masas de hielo en el periodo cuaternario, y que al contrario de otras formaciones lacustres de los Picos de Europa, desaparecidas entre las fisuras de la roca caliza, han mantenido su nivel freático.

Mapa de situación Hotel rural La Llosona
Ubicación exacta
Visitas virtuales
Street View Tito Bustillo (Asturias)
Turismo activo
Actividades de turismo activo que se pueden realizar en Asturias
  • Actividades culturales
  • Bibliotecas municipales
  • Cuevas
  • Juegos populares
  • Piscina municipal
  • Rutas gastronómicas
  • Visitas a sitios pintorescos
  • Zona de baño
  • Zonas monumentales e históricas
  • Boley playa
  • Caza
  • Ciclismo
  • Equitación
  • Esquí
  • Golf
  • Paseo a caballo
  • Rutas en bicicleta
  • Tenis
  • Ala delta
  • Paracaidismo
  • Ultraligero
  • Viajes en globo
  • Vuelo con motor
  • Vuelo sin motor
  • Avistamiento de aves
  • Avistamiento de cetáceos
  • Paseos en bicicleta
  • Recolección plantas
  • Rutas a pie
  • Sendas costeras
  • Senderismo
  • Senderismo guiado o libre
  • Turismo ornitológico
  • Zona de bellos paisajes
  • Buceo
  • Canoa
  • Kayak
  • Kite surf
  • Motos de agua
  • Navegación
  • Paseo en barco
  • Pesca
  • Piragüismo
  • Remo
  • Surf
  • Vela
  • Veleros
  • Windsurf
  • Actividades de montaña
  • Barranquismo
  • Bicicleta de montaña
  • Buggies
  • Coasteering
  • Descenso de cañones
  • Descensos en canoa
  • Escalada
  • Espeleología
  • Montañismo
  • Motos
  • Multiaventura
  • Paintball
  • Puenting
  • Quads
  • Rafting
  • Rappel
  • Raquetas de nieve
  • Rutas 4×4
  • Rutas a caballo
  • Treking

Espacio protegido de la Reserva Natural Parcial de Cueva Rosa

Cueva Rosa se encuentra en la base, por el Sur, del cerro de La Florentina, cerca de Calabrez. Se trata de un importante complejo kárstico que drena las aguas de una gran depresión. Su desarrollo es intrincado y de variada morfología. Es un ecosistema privilegiado para la fauna cavernícola, pues cuenta con la mayor población troglobia conocida en Asturias, con más de 30 especies de insectos, una de ellas nueva para la ciencia: Notidocharis calabresi. Además, es la cavidad más importante de la región por sus quirópteros. Relacionado con este complejo, se encuentra un importante yacimiento prehistórico de las culturas solutrense y magdaleniense.

Es una cueva muy conocida por los lugareños, que realizaron las primeras exploraciones en busca de tesoros, a los que alude el folclore popular. Este sistema se abre en la formación caliza llamada el Pagadín, y tiene cinco entradas. El desarrollo total topografiado es de 3.526 metros con un desnivel de 144 metros. El eje principal es el formado por el río subterráneo, al que se accede por el sumidero, en la amplia entrada de Cueva Rosa. Puede seguirse el río subterráneo en sentido descendente por debajo de la galería Flumens, hasta llegar al sifón, que resurge en la cueva de las Bolugas. Desde la entrada superior, la cueva del Gato, hay diversos itinerarios descendentes que llevan al nivel medio (Galería fósil, Galería de los Pozos, etc.), y desde este nivel hacia el nivel inferior del río subterráneo.